martes, 29 de diciembre de 2009

Saber


Saber es participar, es lograr comprender cada proceso.


El proceso de la comprension comienza


por callar


por escuchar


y por recordar.

De esta manera logramos aprender, luego

cuando nos incluimos desarrollamos el sentido

de la participacion, logrando asi universalizar

nuestra visión del mundo y de nosotros mismos.


De esta forma nos damos cuenta, que el saber es



realmente un estado de conciencia, donde nuestras

acciones se hacen habitos y los habitos en nuestra

manera de ser.

Asi nuestro saber se manifiesta en nuestra forma de ser y de actuar.

Por eso recordemos siempre, que en cada situacion lo que genera el cambio somos nosotros, pero solo cuando realmente participamos y actuamos, de otra manera sin darnos cuenta dejamos la inclusion de lado, sin compartir cualquier experiencia que se nos presenta.



Al renunciar voluntariamente a las respuestas que creías que tenías después de cada situación. En ese instante del vacío de nuestra mente, emana algo nuevo y único que brota de la experiencia imperturbable del espacio vacío.

En la vastedad del espacio la Madre Divina devora los pensamientos, los sentimientos y las emociones. Sabiendo lo que esta debajo y lo que esta arriba, ese Espíritu inteligente, único, múltiple, sutil, activo, incisivo, inmaculado, lúcido, en la esfera de la supra conciencia aflora la iluminación, la libertad eterna, donde cualquier persona que este trabajando sobre si mismo o en un shock, alcanza la quietud, la lucidez, la sapiencia, la sabiduría trascendente que da el Ser.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Feliz Navidad


Que toda esa gran energia de amor los acompañe en estos dias, los llene de paz y podamos recordar el gran sentido que tiene este dia, y lo hermoso que nace en nuestro corazones al poder compartir con nuestros seres queridos! Feliz navidad! les desea el blog 168 posibilidades!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Comprender



Es a través del desenvolvimiento espiritual, del callar, del escuchar sin juicios previos cuando se va ampliando la comprensión. Son aspectos de la realidad, de la verdad, facilitada por la conciencia. Existen grados y grados de comprensión, nociones cada vez más objetivos, que trascienden la dualidad, donde todo significado se varia-se modifica, descorriendo el velo del dolor, del sufrimiento, de la vanidad, del miedo,… cuando en oración, en meditación, en presencia Divina los simples conceptos se vivencian, se hacen tangibles, congruentes, reales, ciertos…

“La comprensión requiere una actitud de observación, experimentación y fidelidad…”El arte de vivir la relación. Jorge Waxemberg


Comprendemos lo que realmente hemos internalizado, después de haber escuchado con atención algo que nos resulta interesante, es la asimilación de un contenido o de una situación vivida ya sea por uno o por otros seres en el mundo.


En la comprensión está implícita la aceptación de algo cierto y validado y que se refleja en la acciones humanas.


Antes que comprendamos, primero percibimos una idea en medio del silencio de nuestra mente. Analizamos su naturaleza, sus condiciones e incluso sus causas y consecuencias y reconocemos el significado de quien lo dice o escribe. Luego surge en nosotros una explicación o justificación de esa idea que se va transformando en un contenido aceptado, que luego uno lo va transmitiendo en sus relaciones diarias.

Mediante la comprensión de las cosas que nos acontece o que leemos, nos ejercitamos en eso de incluir y de esta forma nos manejamos en la egoencia y nos alejamos de las actitudes egoístas que muchas veces tenemos.


También a través de la comprensión, promovemos la participación, donde cada ser tiene algo bueno que aportar en un mundo de complementariedad y no de exclusión.


lunes, 7 de diciembre de 2009

Recordar





Recordar es un acto mental que implica registrar y validar lo que percibimos de nuestro entorno. Sin esta acción no podríamos vivir de una manera proactiva dentro de una comunidad, así como tampoco relacionarnos efectivamente con otros seres humanos.

Dentro de nuestro camino, forma parte de las 10 palabras del desenvolvimiento espiritual, las cuales son; Callar, Escuchar, Recordar, Comprender, Saber, Querer, Osar, Juzgar, Olvidar y Transmutar. Juntas forman una ascética que promueve nuestro desenvolvimiento.

El recordar llevado a nuestro proceso de desenvolvimiento espiritual, toma un carácter esencial, ya que las experiencias vividas, conocimientos adquiridos, relaciones establecidas, compromisos, deberes, derechos, alegrías, tristezas, emociones, nostalgias, etc, son el terreno en el cual tenemos que trabajar con esmero cada día para lograr ese anhelo de vida.

Definitivamente el recordar viene ligado al comprender, porque para comprender algo se necesita recordar. Nuestro estado de conciencia, nuestra personalidad actúa filtrando la información que nos llega, dejando solo lo que nos gusta o conviene, quedándose grabado solo pedazos de todo lo que nos ofrece el universo.

Otra palabra involucrada en el proceso de recordar es el atender. Con la atención registramos información y datos, después la memoria nos lleva a recordarlos, ahora de nuestra actitud dependerá el hacerla útil para nuestro desarrollo como individuos. El atender implica interés y el interés se relaciona con el querer y este a la vez con el amor. Por eso al atender a quienes nos rodean y lo que nos rodea con un interés genuino, implícitamente estamos manifestando amor al mundo lo cual es nuestra misión fundamental como hijos de la Divina Madre.

Cada experiencia que estemos viviendo, es importante que la relacionemos con nuestro pasado, para estar en mejores condiciones de comprenderla y así ubicarla en un contexto adecuado que nos permita obtener lo mejor de esa experiencia de cara a un futuro mejor. Es bien conocido que nada ocurre porque si, sin causas generadas antes, así como podemos comprender que lo que hemos hecho en el pasado nos ha conducido a lo que somos ahora, no es difícil inferir lo que nos espera si seguimos con la misma conducta y los mismos criterios. Podemos decir que el futuro no es totalmente impredecible.

Ahora recordando y analizando el camino andado, revisando con atención nuestros comportamientos y decisiones, podemos comprender y aprender de nosotros mismos, y así con total convencimiento emprender cambios en nuestra vida que nos acerquen día a día a nuestro anhelo de unión con la Divina Madre.

Discerniendo sobre nuestra historia y sobre la historia de otros seres que nos hayan brindado un ejemplo de vida, podremos despejar muchas dudas sobre nuestra verdadera vocación, lo cual conlleva a que nuestras decisiones actuales y futuras tengan un sentido más trascendente en beneficio de la humanidad.
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