jueves, 12 de noviembre de 2009

Callar

Callar es hacer silencio… esto es entendible y muy simple. Pero realmente que encierra “Callar”?
Callar es detener las palabras para escuchar lo que está en nuestro entorno, llámese los seres con que nos relacionamos, los sonidos de la naturaleza e incluso los sonidos de las actividades humanas como vehicular, industrial, laboral entre otros.


En ese relacionarnos con los otros seres, detener nuestras palabras nos permite dialogar, dándole espacio y tiempo de conversación a los seres. Permitimos una interrelación armoniosa donde se manifiestan necesidades y puntos de vista, que aunque en algún momento sean contrarias a las nuestras, tienen su valor. En ese dialogo se manifiestan soluciones e incluso se logra alcanzar niveles de mayor comprensión acerca de tema tratado, permitiendo relaciones de armonía, respecto y de participación, las cuales son tan necesarias e ideales en las comunicaciones humanas.


Al detener nuestras palabras al Callar, podemos identificar mejor lo que nos rodean, los componentes biológicos de la naturaleza, que nos llena de serenidad y nos aleja de las vibraciones negativas que ocasiona el estrés. Podemos a la vez integrarnos aún más a nuestro entorno como parte de nosotros, e incluso a darle también el valor que tienen dentro de nuestra malla de interrelaciones. Eso que no es tangible pero que existe! La vida tan llena de compromiso y de múltiples actividades no nos permite disfrutar de lo que nos rodea, tanto del componente biológico como animales, plantas sino el no biológico como lo mineral e incluso de las edificaciones y construcciones que rodean a una ciudad.


Callar es detener también nuestros pensamientos, que muchas veces son repetitivos de hechos vividos y que dan vuelta y vuelta y nos provoca estados de angustia sin ningún tipo de soluciones. Al detener nuestros pensamientos podemos ser selectivos de los mismos y fijar prioridades. Nos permite meditar, orar y reflexionar en búsqueda de acciones positivas para nuestra vida. Con esto reprogramamos nuestros pensamientos y por supuesto, nuestras acciones con una mejor visión de lo que realmente deseamos en nuestras vidas.


Por último, callar es darle paso a nuestra Divinidad ya que nos permite oírnos internamente, escuchar nuestra esencia, lo que nos habla nuestro cuerpo, nuestras células e incluso nuestro ADN. Damos espacio a reconocer nuestras vibraciones positivas para sentir el consuelo, el gozo y el arrobamiento al unirnos con la Divina Madre!! en ese callar nuestros pensamientos, sentimientos y palabras.




En el camino hacia el Ser,

El callar es una herramienta

silente de la mente,

voz de la consciencia y del corazón


El callar se vuelve un proceso consciente,

donde agudizamos los sentidos ordinarios

percibimos los sonidos del universo

y la sapiencia que es y existe


Callar es el acto donde

dejamos voluntariamente

el parloteo incesante de la mente

Es el díalogo con el Ser,

con la Divina Madre, con Dios

Silencio mental y verbal sin la deprimente

opción del grito, del alarido, del murmullo


Al callar la mente y disipar los latigos

verbales surge el respeto y el amor

por nosotros y por el prójimo

Silencio mudo de la mente

y oído de las melodias del universo


Busco el ansiado silencio a través de

la meditación para perderme, unirme

y arrobarme en la luz de la Divina Madre






Callar simplemente es vivir en el silencio






Se ha producido un error en este gadget.