viernes, 31 de julio de 2009

El silencio



El silencio es un hábito que debemos ir cultivando y canalizando poco a poco. No es solamente silencio exterior sino también el silencio interior.

Este proceso debe irse dando poco a poco ya que en un primer momento resulta un poco dificil y abrumador, pero en el mismo momento que aprendemos a hacer silencio también aprendemos a escuchar.

Hagamos silencio cuando no podemos dominar nuestros impulsos, sentimientos y pensamientos, hagámoslo como un ejercicio conciente y poco a poco se irá internalizando y formará parte de nuestro modo de vida
.




Solo vivamos el silencio! vivamos esa renuncia a lo que llamamos vida!


Solo viviendo el silencio tocamos eso que anhelamos vivir, como el amor, la felicidad, la conciencia espiritual que esta dentro de nosotros pero que a veces no escuchamos!


Solo callando y escuchando, solo haciendo un silencio interior, logramos escuchar lo que necesitamos, esa voz divina que nos guia!



Alguna vez has permanecido en silencio por tan solo 15 minutos.
El silencio no es solo verbal lo es también mental.


Si te conviertes en un observador de ti mísmo, te darás cuenta que siempre conversamos, aún estando solos.

Esta reflexión no lleva a la siguiente conclusión, desconocemos ¿qué es el silencio? Nuestra mente nos agobia con el constante parloteo.


Quieres aprender a silenciar tu mente, basta sentarte en un comodo sillón o adquirir cualquier otra posición asanica, relaje su cuerpo, concentre su mente en un punto determinado sin distracciones de ningún tipo, mantenga fija la mente en ese punto y si viene algún pensamiento, desechelo y continue fija su mente en el punto.

Así lograrás descubrir el sin número de pensamientos que pasan por tu mente.
El tiempo ideal para el ejercicio es una hora, inicialmente hazlo 15 minutos, hasta que logres disciplinar el cuerpo y la mente, vaya incrementando el tiempo hasta alcanzar la hora.
Y llegará el momento que silencies tu mente.


Imaginemos un mundo sin ruidos, altavoz, escándalos, gritos en las calles de nuestra ciudad.
Existe una premisa antigua que dice: "Nuestro mundo exterior es el reflejo de lo llevamos interiormente por adentro"







Silencia tu mente,
Trata los pensamientos como nubes,
Y déjalos pasar.
Transforma tu mente y tu alma
En un limpio cielo azul profundo y transparente.

Que la respiración te lleve al espacio infinito
De plenitud, armonía y confianza,
Donde fortalecemos la unión con lo Divino.

En donde los ruidos externos se disuelven,
Y los recursos internos fluyen como manantial
De frescas aguas cristalinas.



En el Silencio me detengo y encuentro mi esencia Divina
Y puedo meditar sobre mis acciones diarias y sobre mis propósitos

En el Silencio me relajo y encuentro mi paz
Y puedo conocer mis fortalezas y debilidades

En el Silencio escucho mi voz interior
Y puedo saber que debo transmutar en mis acciones diarias

En el Silencio medito sobre mi vida misma
Y encuentro respuestas y soluciones en positivo

En el Silencio oigo mi respiración
Y reconozco que tengo vida y la agradezco

En el Silencio me conecto con la Divinidad
Y mantengo esa conexión en un arrobamiento

martes, 21 de julio de 2009

La Ofrenda



Ofrendar es un acto de agradecimiento en un sentido, ya que nos permite ofrecer nuestros actos con humildad a lo Divino. Nos libera del materialismo no solo de las cosas, sino de los actos mismos, permitiéndonos vivir con simplicidad.

Ofrendar es un acto de libertad interior en otro sentido, ya que es un ejercicio que a la larga nos hace más conscientes, despojándonos del egoísmo en todos los actos de nuestra vida y permitiendo que seamos más participativos e incluyentes.

Ofrendar es un acto de sacrificio visto como la ofrenda misma, no como un acto de angustia ni dolor, sino de alegría de vida, en donde ofrendamos algo de nosotros para liberarnos y permitir que se descubran las miles de posibilidades del alma.

Al Ofrendar en nuestra vida diaria, estamos dándonos cada día con responsabilidad y coherencia con nuestro entorno, permitiendo el feedback o retroalimentación de lo maravilloso que trae consigo el transitar por este mundo. Ofrendamos lo que nos gusta o lo que no nos gusta. Por eso nos liberamos.

Atrevámonos a ofrendar nuestros actos diarios y encontraremos más conexión con nuestra esencia Divina!!!



Ofrendarse es darse sin esperar nada a cambio, es una entrega total que nos llena de una profunda sensación de unión con lo Divino.

La ofrenda es el amor materializado en acción.

Cuando nos entregamos de corazón y con Amor entonces sentimos un gran regocijo en todo nuestro Ser.

Nos ofrendamos cuando damos las gracias por el nuevo día, cuando nos entregamos a otros Seres, cuando ayudamos al prójimo, cuando hacemos silencio y escuchamos.

Cuando nos ofrendamos con Amor puro activamos a nuestro alrededor una energía positiva que llega y envuelve a otros Seres.




Si queremos hacer que nuestra estadía en este planeta se convierta en placentera, debemos dedicar cada acto de nosotros, convirtiendo los instantes en un eterno ahora, manteniéndonos en el aquí y en el ahora, en el presente.




Transformando y extrayendo de las dificultades una enseñanza, viendo el lado positivo en todos los sucesos. La habilidad esta en ver que en todos los eventos hay una oportunidad. Iniciemos el día brindando una oración, y durante el día cambiemos nuestro dolor de muela por el dolor de todos los seres humanos que soportan enfermedades terminales. Transformando la desesperación por la tranquilidad. Las maldiciones por bendiciones. La euforia por la sonrisa de un niño. La angustia por el sosiego. La guerra por la formación de ejércitos de paz en nuestra comunidad. El odio por un acto de amor. La rabia silenciando la mente y el corazón.






Divina Madre...
Divina Madre...
Divina Madre...

Te entrego mi dolor,
te ofrezco mi fortaleza.

Te brindo el camino,
mis pasos,
el cansancio y el entusiasmo;


La meta alcanzada,
los proyectos iniciados
y los sueños postergados...

La libertad deseada,
La paz alcanzada,

La chispa que avivas,
que humilde y sostenida,
albergo en mi alma.


domingo, 12 de julio de 2009

La Obediencia



LA OBEDENCIA


Oh! Tibia Obediencia, ven a mi
Envuelve en tus alas de humildad
para que mis pasos sean los tuyos


Oh! Real Obediencia, ven a mi
Lléname de tu rocío de voluntad
para que mis gestos sean los tuyos


Oh! Hermosa Obediencia, ven a mi
Muéstrame tus colores de consciencia
para que mis palabras sean las tuyas


Oh! Divina Obediencia, ven a mi
Enséñame tu grandeza de corazón
para que mis acciones sean las tuyas




Desde que somos niños nos repetian a cada momento que debiamos obedecer a mamá, a papá, a nuestros abuelos y demas personas. Cuando no obedeciamos nos castigaban de una u otra forma.



Ahora en el camino cuando se nos presente esta palabra: Obedecer, retumba y choca en nuestra mente y ponemos resistencia. No nos damos cuenta que en la vida diaria muchas situaciones a las que nos exponemos llevan implicita la obediencia.



Obedecemos a las leyes de Dios, obedecemos a las leyes de transito, obedecemos a nuestra sociedad.

Asi nos damos cuenta que la obediencia es transitar por un recto camino. Obedecemos cuando hacemos algo y sentimos que hemos puesto en ello todo nuestro amor, obedecemos cuando ayudamos a otros, cuando nos damos , sin pedir nada a cambio.


Recuerdo que muchas veces nos dijeron en el camino: "El que obedece no se equivoca", y esta frase está llena de una gran sabiduría. El que obedece y va haciendo realmente lo que le dicta el corazón y la razón está muy lejos de fallar.



Cuando obedecemos estamos trabajando en nuestro crecimiento interior y de esta forma fortalecemos nuestro estado de conciencia.






Talento maravilloso del que Ama
Cualidad eminente del virtuoso
Cumplir lo que nos ordenan, sin resistir
Coherencia entre la intención y la actitud
Escuchar con atención lo que nos ordenan, sin objetar
Respuesta primigenia sin raciocinio que damos al recibir un mensaje
Acatar lo anunciado, sin la deprimente opción del intelecto
Descubrir los vicios psicológicos que enturbian la obediencia.





"Obedecer nos lleva a situaciones que no imaginamos"




Trabajemos la obediencia para que esta se transforme en una actitud comprometida de colaboración y participación.



Para sentirla no como una obligación sino como un estilo de vida que enriquezca y fortalezca las buenas relaciones de manera productiva, constructiva y equilibrada.
Para nuestra evolución, la social y la universal.



viernes, 3 de julio de 2009

La Renuncia



La Renuncia en mi trabajo espiritual es un elemento importante para lograr el desapego de aquello que necesita transformarse en mi ser, para estar mas acorde con lo que verdaderamente soy en esencia.

Se asume la Renuncia como la herramienta que nos libera, nos hace ser seres cada vez más simples, contribuyendo a trasmutar pensamientos, deseos y acciones negativas o inapropiadas en uno mismo.

Vivir en la Renuncia no es perder nuestra identidad, sino lo que creemos ser, motivándonos a trasladarnos a un estado de toma de Consciencia, que nos invita a ser seres egoentes, incluyentes y compasivos con nuestra naturaleza (plantas y animales) y con los seres que nos toca relacionarnos.

A través de la Renuncia, nos detenemos a meditar, pensar y valorar nuestras relaciones, con el fin de hacerlas más participativas, validándonos unos a los otros en los diálogos que se presentan para alcanzar una mayor comprensión de las situaciones vividas por uno o por los otros seres.

Incorporar la Renuncia en nosotros, nos hace más flexibles en medio de la Diversidad de la naturaleza humana, dispuesto a llegar a los acuerdos, con Amor y Respeto, que nos ayude a relacionarnos con serenidad y confianza.

Llegar a la Renuncia es a través de la Obediencia, que nos conduce a no equivocarnos, a deponer nuestra personalidad para darle paso a lo Divino.


Al principio escuchamos esta palabra creemos que debemos dejar a un lado muchas cosas y que sobre todo cosas materiales, pero ha medida que vamos trabajando con nuestro desenvolvimiento espiritual nos damos cuenta que en realidad es una actitud de ofrenda lo que hacemos.

Dejamos a un lado todo aquello que nos hace daño tanto interior como exterior, por esta razon dejamos a un lado nuestra personalidad corriente, para convertirnos en seres mas universales, dejamos a un lado actitudes, pensamientos y sentimientos negativos que nos tienen atrapados y no nos dejan avanzar.

Asi es como tambien podemos paulatinamente ir renunciando a esos alimentos que sabemos que nos hace daño para tomar las riendas de nuestra salud.


Cuando renunciamos, sentimos en nuestro interior una profunda libertad que es la que nos permite seguir trabajando poco a poco con nuestro desenvolvimiento.





La Renuncia
Es validar a los otros
Es ofrendar los sueños
Es centrarse en el aquí y en el ahora
Es ir más allá de lo bueno y de lo malo
Es aceptar el punto de vista ajeno, sin discutir
Es participar en el dolor y el sufrimiento de los otros
Es ir más allá del dolor físico y trascenderlo a través de la ofrenda
Es incluir a todos los seres, sin distingo de raza, color y sexo
Es lanzar al aire los deseos materiales o espirituales,
sin esperar respuesta.
Es desatar las redes mentales que consideramos necesarias e imprescindibles
Es cambiar nuestros prejuicios, preconceptos, temores, dudas, incertidumbres
por pensamientos y sentimientos positivos
Es dejar los pensamientos y sentimientos que nos inquietan y nos mantienen atados al pasado.












Quiero ir más allá de mi personalidad
Me desprendo, suelto las amarras
Comprometida,
Sin dudas y sin lamentos.
Quiero como el ave, la libertad…
Mi libertad interior.

Así como ellas simplemente extienden sus alas
Como un acto natural y sencillo
Aquí y ahora quiero…
Aplicar la renuncia para emprender mi vuelo.

Sin atascarme en el vaivén de ganar o perder;
De lograr o fracasar, del esperar y sufrir.
Sino surcar el amplio cielo de la vida…

Elevándome mientras aprendo,
Participando mientras comprendo,
Incluyendo mientras trasciendo.

Convirtiendo mí sueño en compromiso
Y mi compromiso en realidad,
Mi Amada y Luminosa Madre.





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