martes, 15 de septiembre de 2009

El Cuerpo como Templo


Cuando tenemos conciencia de que nuestro cuerpo es el templo en el cual la Divina Madre derrama todas las bendiciones y es el vehiculo que transporta al alma es cuando realmente empezamos a cuidarlo, es asi que estamos atentos a lo que comemos, pensamos, decimos y a lo que sentimos.



¨El cuerpo físico es el templo de Dios vivo¨
Aceptar esa premisa es afirmar que el cuerpo es el receptaculo
de lo noble, de lo duradero, que transmite conceptos de armonía y conciliación, donde vibran energías sutiles, subliminales, angelicales
que reflejan vitalidad, salud, castidad, inocencia, orden.

Si recordamos los cuentos clásicos infantiles de -hadas-. Y traemos en este momento la imagen del hada buena -esbelta, elegante, bella, hermosa, de finos detalles-
Y la hada mala -jorobada, de uñas largas, nariz encorbada, cabellos greñudos, esqueletica-
Esto nos lleva a decir que ¨el cuerpo es el simbolo de nuestro corazón y espirítu¨.

Los corazones capaces de hacer un trabajo interior, renunciando, autorenovando su mundo interior, construyendo su templo interior, buscan su Sendero para realizar la Gran Obra.
Cada uno de nosotros somos los que determinamos nuestro propio destino

El cuerpo, nuestro templo así debe quedarse grabado en nuestra mente consciente e inconsciente.

La mayoría de las religiones del mundo coinciden en que el cuerpo es el templo del alma. Si decimos que el alma es la energía divina que nos mueve, entonces esa energía circula dentro y alrededor (aura) de nuestro cuerpo.

Si coincidimos en el anterior concepto, podemos inferir que nuestro cuerpo es algo sagrado porque es un lugar donde mora dios. Si lo asemejamos a un lugar sagrado, por ejemplo una iglesia, lo mínimo que podemos hacer es mantenerlo limpio, cuidado y en buenas condiciones de funcionamiento, solo por el simple hecho de respeto a dios.

Cuando un lugar está limpio, en armonía, con buen olor, arreglado, andamos alegres por todos los lugares, nos agrada recibir visitas, en fin nos sentimos orgullosos. En este sentido si mantenemos nuestro cuerpo en condiciones similares, de él solo pueden salir buenos pensamientos, buenas palabras y realizar buenas acciones.

Pero si por el contrario lo mantenemos sucio, descuidado, contaminado con exceso de alcohol, drogas y comida, nuestro templo se reciente, no funciona bien y como consecuencia no se hace merecedor de ser la morada permanente de nuestro ser supremo. En esos momentos de ausencia es cuando cae nuestra autoestima y nos sentimos sin valor.

Sin embargo nuestro cuerpo como creación divina, aguanta nuestros abusos, y a pesar de esto con nobleza nos da señales y avisos de enfermedades, donde si somos capaces de percibir esas señales podemos revertir nuestro comportamiento suicida y recuperar nuestra salud. .
Las enseñanzas nos indican que no debemos prestar excesiva atención a nuestro cuerpo, pero tampoco descuidarlo por completo. Lo esencial es que cuanto mejor nos sintamos físicamente con nuestro cuerpo podremos utilizarlo en su justa medida, como un vehículo para nuestro desenvolvimiento espiritual.

Con un cuerpo saludable, lleno de la energía divina, a muchas personas más podremos asistir, más trabajos podremos terminar, mas metas cumplir, mas sueños realizar, en fin cumplir nuestra misión de conformar la religión universal.




Con el canto de los pájaros y los rayos de sol entrando por la ventana de mi cuarto, oliendo a jazmines, el universo me dio los Buenos días!!!

Me acerco a la ventana, observo el jardín colmado de flores multicolores intercaladas con distintos tonos de verde,… entre tanta belleza y armonía esta mi abuela; es una tentadora invitación a sumarme a ese cuadro.
- Buenos días abuela!!
- Dios te bendice hija !!, responde como un cascabelito sin moverse de su cómoda posición en un banquito muy cerquita de la grama; levantando su cabeza y bendiciéndome con sus bellos y juveniles ojos verdes.
- Que haces?, le pregunto.
- Limpio mi jardín- responde; sus manos quitaban las hierbas que están asfixiando las matas, suavemente para sacarlas de raíz, según me dijo y continuó: Mientras realizo esta tarea, diariamente imagino que es mi cuerpo, que él es un jardín; lo reviso…escucho, observo…quito la hojas secas…retiro la basura, limpio todos los espacios, hasta los más escondidos…creo lugares para los encuentros… tu lo llamarías meditación verdad??. Otros dicen que eso es reflexionar, yo siento que es cuidar, ocuparse…ven!!! ven, siéntate a la sombra de la trinitaria que a ti tanto te gusta!!!
- En que estábamos?.... pregunto, mientras seguía observando atentamente que todo estuviese en orden… Ah!! Si!! Ya recordé; - Que el cuerpo es como un jardín, quitamos los arbustos secos y sin color que puede ser la rabia, la envidia, los celos, la falta de perdón, …-Si estamos pendientes de tener todo en orden cuando vienen visitas…como no dedicarse a embellecer el cuerpo, que es el templo del alma?
Esta limpieza previene muchas enfermedades, recuerda queee… el cuerpo es el reflejo del alma!! (remarco) hace que el médico sea solo un amigo al que visitamos para que nos ayude a mantener todo en orden y si a esto le sumamos una alimentación natural y equilibrada, la higiene correcta, un poco de ejercicio físico y descanso reparador podrás ser una anciana hermosa y coqueta como esta que ves aquí concluyó graciosamente.
La abrace como cuando era una pequeña, como ayer, como siempre; la bese en la frente como tantas veces lo hace conmigo. Y nos fuimos caminando lentamente a desayunar, mientras nuestras risas repicaban como tintinear de campanas en medio de colores, olores, formas y sensaciones que iluminaban el alma.
Gracias abuela por motivarme a cultivar mi jardín todos los días.

Y tú, amigo, hace cuanto que no te regalas un paseo por tu jardín?

Que las bendiciones florezcan permanentes en tu vida. Que tú templo este colmado de luz, armonía, paz y alegría.
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