viernes, 3 de julio de 2009

La Renuncia



La Renuncia en mi trabajo espiritual es un elemento importante para lograr el desapego de aquello que necesita transformarse en mi ser, para estar mas acorde con lo que verdaderamente soy en esencia.

Se asume la Renuncia como la herramienta que nos libera, nos hace ser seres cada vez más simples, contribuyendo a trasmutar pensamientos, deseos y acciones negativas o inapropiadas en uno mismo.

Vivir en la Renuncia no es perder nuestra identidad, sino lo que creemos ser, motivándonos a trasladarnos a un estado de toma de Consciencia, que nos invita a ser seres egoentes, incluyentes y compasivos con nuestra naturaleza (plantas y animales) y con los seres que nos toca relacionarnos.

A través de la Renuncia, nos detenemos a meditar, pensar y valorar nuestras relaciones, con el fin de hacerlas más participativas, validándonos unos a los otros en los diálogos que se presentan para alcanzar una mayor comprensión de las situaciones vividas por uno o por los otros seres.

Incorporar la Renuncia en nosotros, nos hace más flexibles en medio de la Diversidad de la naturaleza humana, dispuesto a llegar a los acuerdos, con Amor y Respeto, que nos ayude a relacionarnos con serenidad y confianza.

Llegar a la Renuncia es a través de la Obediencia, que nos conduce a no equivocarnos, a deponer nuestra personalidad para darle paso a lo Divino.


Al principio escuchamos esta palabra creemos que debemos dejar a un lado muchas cosas y que sobre todo cosas materiales, pero ha medida que vamos trabajando con nuestro desenvolvimiento espiritual nos damos cuenta que en realidad es una actitud de ofrenda lo que hacemos.

Dejamos a un lado todo aquello que nos hace daño tanto interior como exterior, por esta razon dejamos a un lado nuestra personalidad corriente, para convertirnos en seres mas universales, dejamos a un lado actitudes, pensamientos y sentimientos negativos que nos tienen atrapados y no nos dejan avanzar.

Asi es como tambien podemos paulatinamente ir renunciando a esos alimentos que sabemos que nos hace daño para tomar las riendas de nuestra salud.


Cuando renunciamos, sentimos en nuestro interior una profunda libertad que es la que nos permite seguir trabajando poco a poco con nuestro desenvolvimiento.





La Renuncia
Es validar a los otros
Es ofrendar los sueños
Es centrarse en el aquí y en el ahora
Es ir más allá de lo bueno y de lo malo
Es aceptar el punto de vista ajeno, sin discutir
Es participar en el dolor y el sufrimiento de los otros
Es ir más allá del dolor físico y trascenderlo a través de la ofrenda
Es incluir a todos los seres, sin distingo de raza, color y sexo
Es lanzar al aire los deseos materiales o espirituales,
sin esperar respuesta.
Es desatar las redes mentales que consideramos necesarias e imprescindibles
Es cambiar nuestros prejuicios, preconceptos, temores, dudas, incertidumbres
por pensamientos y sentimientos positivos
Es dejar los pensamientos y sentimientos que nos inquietan y nos mantienen atados al pasado.












Quiero ir más allá de mi personalidad
Me desprendo, suelto las amarras
Comprometida,
Sin dudas y sin lamentos.
Quiero como el ave, la libertad…
Mi libertad interior.

Así como ellas simplemente extienden sus alas
Como un acto natural y sencillo
Aquí y ahora quiero…
Aplicar la renuncia para emprender mi vuelo.

Sin atascarme en el vaivén de ganar o perder;
De lograr o fracasar, del esperar y sufrir.
Sino surcar el amplio cielo de la vida…

Elevándome mientras aprendo,
Participando mientras comprendo,
Incluyendo mientras trasciendo.

Convirtiendo mí sueño en compromiso
Y mi compromiso en realidad,
Mi Amada y Luminosa Madre.





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