martes, 26 de enero de 2010

Olvidar


Olvidar es dejar cada paso que dimos en el tiempo...

Hay momentos en que la rutina, el autobombardeo de deberes y obligaciones me bloquean, por suerte siempre esta dando vueltas a mi alrededor Lucia…mi pequeña Lucía.
Tía !!! Apaga tu televisor !!! Me dice, apoyando sus manos sobre la mesa y mirándome a los ojos.
Sonrío y recuerdo esa frase que le repito cuando no concentra su atención en la tarea.
Con mi hoja en blanco y el lápiz adormecido en mi mano, observo sus ojos enormes, redondos y puros de los niños de su edad, salpicando alegría detrás del marco de sus lentes rosados ; como para tomarme un recreo, le pregunto : Que es para vos, olvidar ??.

Sus ojos miraron hacia arriba, siento que pensó: Otra vez !!! Ya que siempre la sorprendo con preguntas que se que a ella le gusta responder.
-Olvidar puede ser bueno o malo- respondió.

-Bueno es por ejemplo cuando nos olvidamos de haber estado peleados con los amigos y después seguimos siendo los mismos amigos. Nos perdonamos. Porque me doy cuenta que a cualquiera le puede pasar-

-Cuando nos olvidamos de llevar la merienda al colegio y siempre compartimos-
-Cuando nos ponemos de acuerdo en ir a andar en bicicleta y mi amiga se olvida, yo decido ir a buscarla-

-Y malo ??? Porque dices que olvidar puede ser malo ??-
-Y… porque cuando me olvido de hacer una tarea…-
-Que sucede ???-
-La maestra me da otra oportunidad, entonces me dedico en poner lo mejor de mi para que aprovechar esa oportunidad, y me doy cuenta que así hago trabajos mejores. Ahora anoto en un cuaderno mis tareas o mis propósitos. Los repaso a la mañana para saber que tengo que hacer y a la noche para ver si todo esta hecho. (para mi eso es meditar)-
-Entonces no es malo olvidar-

-No cuando sirve para hacer las cosas mejor. Recuerdo cuando estaba esperando que mi hermana me ayudara con un dibujo, tú me dijiste que yo podía hacerlo y desde entonces lo intento, busco los colores, y todo me sale muy lindo-
Sus gesticulaciones, los ademanes me emocionan, me sorprenden y me dan alegría.
Le pregunto: -Vos sos un enanito ?? Como sabes tanto ??-
-Tía !!! Una vez me dijiste que hay que escuchar al niño interno !! Te olvidaste ?-
-Apaga tu televisor (callar), para escuchar y escribir (osar)-
-Tengo que transmutar- murmure…

-Esa si no la entiendo- respondió, y mi espíritu o niño interno, como a ella le gusta que lo llame, mueve amorosamente el lápiz plasmando lo aprendido…


Palabras que fluyen, información que llega, conclusiones que surgen…

Acontecimientos previstos e imprevistos surcan intempestivamente el territorio de la mente, de las emociones; surgiendo como consecuencia un torrente automático de acciones o una quietud indiferente y solitaria.
Osar es un despertar, un tintineo de campas de cristal que nos despega de la espera constante y absoluta, nos invita a olvidar…

Olvidar, soltar las amarras que nos une a lo viejo, a lo personal, a lo estático, embellecido con el perdón, con la aceptación, para formar parte de lo Divino, de lo Universal, del otro. Olvidando la espera, girar los ojos cansados de mirar hacia fuera para observar hacia adentro y generar desde allí la conciencia absoluta de saberme parte de un todo para pensar, sentir y actuar en consecuencia.


“PARA TRANSMUTAR NECESITAMOS DAR VUELTA NUESTRA PAGINA PERSONAL DE RECUERDOS, OLVIDAR SU CARÁCTER PARTICULAR Y ASI ASIMILARLOS A UN CONTEXTO MAS UNIVERSAL”
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