martes, 25 de mayo de 2010

Vivir en paz



“Recuerda que la paz del mundo se construye con la paz de cada persona, de cada familia, de cada país”
Los individuos formamos parte de la sociedad, la sociedad es el individuo, somos inseparables del mundo, si observamos el mundo, vemos que existe una relación de separatividad y competencia despiadada, existe guerra y rumores de guerra, violencia por donde quiera. Los individuos no hemos logrado desarrollar una relación armónica entre nosotros y la sociedad a la que pertenecemos.

Nuestro reto es mantenernos habitualmente conscientes de ser parte del gran conjunto humano, pensar y sentir de acuerdo con esa consciencia, porque tendemos a pensar, sentir y actuar de acuerdo a lo que me importa, interesa, lo que me afecta a mi mundo personal, olvidándonos que somos parte de un todo.

Para comprender nuestra relación con el mundo debemos discernir sobre nuestro mundo exterior, lo que vemos, oímos, leemos, estudiamos. Y sobre el mundo interior, nuestras reacciones, interpretaciones, sentimientos, pensamientos.

Introducir en nuestra vida, la vida de los demás, participar del dolor, de las angustias, de las tragedias, de las alegrías, de las esperanzas, de las necesidades y adelantos humanos. Además volcar nuestro amor, nuestra solidaridad y nuestras capacidades sobre los que nos rodean.
Lograr vivir en armonía con nuestros familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o compañeros de camino espiritual, resolver de forma sana los problemas materiales y espirituales. Mal podemos resolver los problemas de los otros si no resolvemos los nuestros.

El trabajo interior de cada uno de nosotros es permanente, continuo, sistemático, donde reconocemos que debemos mejorar y sincerar nuestra relación con nuestra familia que es la base de nuestra paz perdurable y fructífera para nosotros y también para la sociedad.

Ejercitar a ser compañeros de todos. Es la norma básica de participación con la sociedad, respetar y cumplir las leyes del país y las normas de convivencias del lugar en que vivimos, promueve en nosotros una conciencia expansiva y participativa.

Cuando comprendamos que la paz duradera y real se basa en el amor, el bien y el adelanto de todos.


Se ha producido un error en este gadget.