miércoles, 16 de marzo de 2011

La relación con todo-inclusión


La inclusión está vinculada al conocimiento y experiencias del alma. En un orden que determina las actitudes, relaciones y el aporte que hacemos en nuestro entorno. Si bien es, La misma relación que establecemos con la vida – La tenemos con lo absoluto – Con las personas con quienes se está vinculado.

La inclusión es igual a diferencia. Se dispone a tratar a todos de una manera diferente. Ya que a través de la expansión de la conciencia visualizamos una conducta diferente al ser humano común.

En este sentido, la diversidad, a veces resulta criticable por sus características excluyentes por los modelos estereotipados basados en banalidades y carecen de empatía ante la humanidad. Entonces colocamos al individualismo como un aspecto contrario de la inclusión, ya que la gente común tiene la ideología de que si logra obtener dinero, poder y éxito entonces será feliz, pero por el contrario esta condición individualista manifiesta que si no hay inclusión de la espiritualidad son estas personas infelices. Asimismo, hay que recordar que la felicidad no es un problema de la exterioridad, sino de nuestro interior.

Es por ello, que debemos de ser consciente de nuestros actos y comunicarnos de una manera responsa (sin hacer daño a los demás) y cambiar nuestros pensamientos negativos donde expandamos nuestra conciencia permitiendo entrar a nuestro corazón a la Divina Madre.

Por otra parte, las características de la inclusión determina la actitud del alma mediante El Amor: son las condiciones más puras que por naturalidad la llevamos como semillas que al sembrarlas florecen la pureza, como una rosa blanca con un aroma divino y la suavidad de sus pétalos que en semejanza es el amor de una madre a su hijos que es infinito. El amor expresa unos de los factores más importantes para actuar en una vida en plenitud.

 La Plenitud: se da cuando nuestro ser o alma se siente en capacidad de ofrendarse a la humanidad en total disposición, humildad, voluntad, permite ayudar a su entorno y compartir sus capacidades espirituales. La espiritualidad: se halla cuando hay una intensa e inagotable trabajo para alcanzar la unión con lo divino. La renuncia: se percibe cuando se entrega el alma y lo material; quedando solo la esencia de nuestro ser sin esperar nada a cambio, donde se aplica el silencio, la humildad y el amor sin retribuciones.

Las características mencionadas anteriormente son algunas de las más importantes para sentirnos identificados y compartir con nuestro entono. El amor, la plenitud, la espiritualidad y la renuncia permiten ver a la divina madre en todo y en todos…

Abramos nuestros brazos y abracemos a nuestros familiares, amigos y entorno, sin hacer separabilidad alguna, veamos en ellos a la divina madre y permitámonos escuchar, comunicar, acompañar, obrar y orar por quienes nos necesitan, todos somos importantes, empecemos desde este momento con este ejercicio de inclusión espiritual.

La diferencia radica principalmente en la inclusión de la espiritualidad, de paz, de sentido, de propósito, de futuro, de libertad y de trascendencia. Entonces comienza por ti y contagia a tu entorno y las relaciones a través de una comunicación empático y asertiva.

De esta manera hay que lograr cada día el camino de crecimiento espiritual.



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