jueves, 15 de abril de 2010

Vivir en sensatez y armonía



Actualmente la vida en el mundo es estresante;
con violencia, inseguridad, desempleo;
las parejas constantemente confrontan problemas;
la juventud en crisis estudiantil, de drogas, de moda;
hasta la gente del campo en donde se supone
hay sosiego, tranquilidad, paz,
vive en zozobra.

Ante estas realidades se hace necesario
llamarnos al discernimiento,
hacernos consciente
que todo lo que nos afecta a nosotros,
afecta a la sociedad.
Vernos como un todo,
en donde equilibremos y armonicemos
las necesidades diarias con la vida interior,
lo personal y lo colectivo,
lo circunstancial y lo trascendente


Para lograr vivir en sensatez y armonía
y alcanzar la tan anhela paz y serenidad del corazón tranquilo
el trabajo del desenvolvimiento espiritual debe ser consecuente.

jueves, 8 de abril de 2010

Un Método Exterior



En nuestras vidas nos guiamos por una cultura, un ambiente, un habito o costumbres las cuales se instalan en nosotros como patrones que seguimos, son conductas ya predispuestas a situaciones que van surgiendo en el día, sin darnos cuenta que algunas afectan a los seres con los que nos relacionamos, así como nos afecta a nosotros mismos y el entorno.

Nosotros poco a poco incorporamos todos estos hábitos y características, considerándolas propias o naturales, creemos ser como somos, sin darnos cuentas que somos como hemos sido formados.

ese darnos cuenta es un paso fundamental donde reconocemos que vivimos bajo un patrón de conductas el cual condiciona y determina nuestro desenvolvimiento individual y social.

Ya al darnos cuenta, abrimos una puerta hacia un mundo nuevo de distintas formas de expresiones, donde al aceptar que no solo lo que creo que hago o digo es lo correcto, si no que me doy la oportunidad de conocer otro ambiente otra comunicación, nuestro desenvolvimiento se expande poco a poco logrando penetrar cada parte de otros seres, y ese método exterior, se vuelve de individual a grupal, donde no solo sobresalen mis costumbres o conductas si no la de cada uno que nos rodea siendo así universales.

A través de una meditación diaria, una oración, nos hacemos mas conscientes del mundo que nos rodea, de la diversidad de seres o formas que nos enseñan algo nuevo día a día, ese es el método, ser parte de ese mundo y darle la oportunidad a lo Divino que se exprese en nosotros


miércoles, 31 de marzo de 2010

La vida organizada


Desde muy pequeños nuestros padres trataban en lo posible que fuéramos ordenados, acomodábamos nuestro cuarto, nuestra casa y lo hacíamos por cumplir una orden pero a medida que vamos creciendo nos damos cuenta que todo en nuestra vida responde al cumplimiento de algunas normas preestablecidas. Es así que no podemos pasar un semáforo en la luz que nos agrade o asistir a un juego sin comprar la entrada, por ejemplo.

Muchas personas trabajan diariamente para que las normas se cumplan; el policía, el maestro, nuestros padres, los gerentes, en fin sin el trabajo de estas personas la vida de muchos seres transcurriría en un estado verdaderamente de caos y desorden.

Ahora ya hablamos sobre situaciones externas pero ¿cómo llevamos un orden en nuestro interior? ¿Se puede ser ordenado exteriormente y desordenado interiormente? La respuesta a estas incógnitas las tenemos cada uno de los seres. ¿Cómo nos sentimos mejor?¿ cuáles deberían ser nuestras prioridades?.

Pienso que cuando vemos y hablamos con un ser ordenado desde estos dos puntos de vista notamos la diferencia ya que son seres impecables tanto en lo físico como en la manera de conducirse, son pausados, atentos, equilibrados.
Cuando realmente trabajamos con un método de vida conseguimos establecer en nuestra vida un verdadero equilibrio ya que conscientemente seguimos un orden tanto físico como interior.


miércoles, 24 de marzo de 2010

La responsabilidad con sabor a naranjas



Mientras cortábamos naranjas de las plantas que con tanta dedicación cultivo mi abuelo desde antes que mi madre naciera, la Cocò, mi abuela lo recuerda con tanta ternura mencionando sus comienzos en esas áridas tierras, como compartían los frutos con los vecinos, con los niños que se acercaban a pedir.
Al finalizar la jornada, a la sombra de los naranjales, saca un cuchillo del bolsillo de su delantal, parte unas naranjas, las compartimos mientras cuidamos del riego, ella va hilvanando cuentos, anécdotas, reflexiones…
Era un encuentro sagrado de los tantos que marcaron mi vida la búsqueda, el compromiso.



-En un pueblo famoso por sus exquisitas uvas y por los vinos que allí producían- comenzó- todos los años en tiempo de vendimia, se realizaba un concurso premiando al mejor vino.
Se dividían por comunidad, cada una de ellas tenía un barril donde cada agricultor colocaba una jarra de su producción logrando al final de la recolección el preciado líquido que los representaría en la competencia.
La comunidad de Pedro había sido a lo largo de los años la que mas reconocimientos había obtenido; en esta oportunidad al pasar la jarra, Pedro pensó que si reemplazaba el vino por agua nadie lo notaria.
Todo el pueblo estaba reunido, en el escenario estaban las vasijas, el jurado, y los representantes de cada comunidad.
Llego el turno de degustar el vino de la comunidad de Pedro y para el asombro de todos, lo que se pudo saborear fue una refrescante agua de pozo, pues todos habían tenido la misma idea de Pedro.

Esta historia habla de nuestra responsabilidad, como individuo en esta gran sociedad.
Nuestra responsabilidad individual que por mínima e imperceptible que parezca tiene repercusión en el todo de la humanidad. “Es una carga cuando soñamos con liberarnos de ella; es una obligación cuando abdicamos nuestro discernimiento y lo reemplazamos con la sujeción temerosa a las leyes y dictados de otros; es un cometido cuando nos sentimos involucrados con lo que ocurre; es un deber cuando reconocemos lo que hemos recibido de la sociedad; es un compromiso cuando al descubrir nuestra vocación, nos reconocemos como parte del todo”.
La principal responsabilidad es ser veraz con nosotros mismo para nuestro verdadero desenvolvimiento, para que nuestra vida este apoyada en los cimientos sólidos y claros del conocimiento de nuestros verdaderos pensamientos, sentimientos y actos consecuentes.





Esto me hizo recordar al cuento que te gusta tanto Letty, en donde el personaje finaliza diciendo: “Yo hago lo que a mi me corresponde”….

Pero lo dejamos para otro encuentro. Prometo tener naranjas.