viernes, 5 de febrero de 2010

Transmutar



Transmutar por su definición se conoce como el arte de transformar o cambiar de naturaleza, forma, estado o substancia algo de poco valor hacia algo de mayor valor. En la antigüedad era el arte empleado para cambiar el estado de los metales simples en Oro. Mejor conocido como la Alquimia.

Ahora aplicado al arte de transformación del ser; podemos decir que la transmutación es el proceso de mejora del comportamiento del hombre, logrado de grado en grado, de comprensión en comprensión, elevando su vibración paso a paso hacia un nivel más nítido. En el camino representa la última de las 10 palabras del desenvolvimiento espiritual, donde necesariamente se tiene que pasar por los nueve anteriores para lograr ese nacimiento del hombre nuevo y muerte del hombre viejo.

Al aprender a transmutar todo lo que nos ocurre en la vida, ya en nuestro interior no hay cabida para almacenar sentimientos negativos tales como odio, rencor, envidia; también se hace obsoleto el uso de actitudes como el juzgar, criticar. Se hacen insostenibles los esquemas y paradigmas creados por nuestra personalidad, ya que todo aquello que vaya en contra de nuestro anhelo de desenvolvimiento espiritual será transmutado en aspectos favorables para el mismo.

En este sentido aprenderemos a cambiar nuestras reacciones inmediatas, por otras ya seleccionadas conscientemente, como por ejemplo: Validar en vez de descalificar, cooperar en vez de rivalizar, Aceptar en vez de porfiar, ayudar en vez de criticar, incorporar en vez de excluir, ampliar puntos de vista en vez de atrincherarse.

Según las leyes de la física, la energía no puede ser destruida, sino transformada. Por esta razón la habilidad de transmutar nos permite convertir esas cargas negativas que recibimos en cargas positivas. En otras palabras se podría decir que los hijos de cafh podemos participar con el bien del universo, sirviendo de convertidores de energía, para que estas sean aprovechadas por el resto de los seres.

La consecuencia de transmutar en nuestro desenvolvimiento espiritual, es la adquisición y manifestación de la conciencia participativa, de la total convicción de que estamos íntimamente unidos al universo. Que somos parte inseparable de todo lo que existe.
Lograr este nivel, permitirá que todas nuestras acciones sean la manifestación de la vivencia diaria de la renuncia, del trabajo en equipo, de la expresión de la mística del corazón, del arte de relacionarnos efectivamente, de mantener el estado de oración, de la detención, de la reflexión. Vivir bajo estos esquemas contribuirá inexorablemente a la promoción de la paz, el progreso, la armonía y el bienestar para todos los seres humanos.

miércoles, 27 de enero de 2010

Vivamos la Participación

Aunque no estemos en presencia Participamos en Oración

Nos hacemos participes del dolor

de los(as) haitianos(as),

estamos con ustedes de corazón,

orando por las victimas de esta tragedia,

y les decimos:

"De la Inteligencia Divina proviene

toda respuesta, toda curación, toda solución,

cada uno de nosotros tenemos contenida

esa Partícula Divina.


La sabiduría interior fluye a través de nos

como Chispas Divinas reveladoras,

fortalecedoras, amorosas...


Que nos dispone a empezar,

si es necesario lo hacemos mil veces.

Que nos libera de incertidumbre, dudas y miedos.

Y con júbilo atravesamos el puente que nos

conduce a lo nuevo, hoy es el mejor día,

hoy la mejor oportunidad"

martes, 26 de enero de 2010

Olvidar


Olvidar es dejar cada paso que dimos en el tiempo...

Hay momentos en que la rutina, el autobombardeo de deberes y obligaciones me bloquean, por suerte siempre esta dando vueltas a mi alrededor Lucia…mi pequeña Lucía.
Tía !!! Apaga tu televisor !!! Me dice, apoyando sus manos sobre la mesa y mirándome a los ojos.
Sonrío y recuerdo esa frase que le repito cuando no concentra su atención en la tarea.
Con mi hoja en blanco y el lápiz adormecido en mi mano, observo sus ojos enormes, redondos y puros de los niños de su edad, salpicando alegría detrás del marco de sus lentes rosados ; como para tomarme un recreo, le pregunto : Que es para vos, olvidar ??.

Sus ojos miraron hacia arriba, siento que pensó: Otra vez !!! Ya que siempre la sorprendo con preguntas que se que a ella le gusta responder.
-Olvidar puede ser bueno o malo- respondió.

-Bueno es por ejemplo cuando nos olvidamos de haber estado peleados con los amigos y después seguimos siendo los mismos amigos. Nos perdonamos. Porque me doy cuenta que a cualquiera le puede pasar-

-Cuando nos olvidamos de llevar la merienda al colegio y siempre compartimos-
-Cuando nos ponemos de acuerdo en ir a andar en bicicleta y mi amiga se olvida, yo decido ir a buscarla-

-Y malo ??? Porque dices que olvidar puede ser malo ??-
-Y… porque cuando me olvido de hacer una tarea…-
-Que sucede ???-
-La maestra me da otra oportunidad, entonces me dedico en poner lo mejor de mi para que aprovechar esa oportunidad, y me doy cuenta que así hago trabajos mejores. Ahora anoto en un cuaderno mis tareas o mis propósitos. Los repaso a la mañana para saber que tengo que hacer y a la noche para ver si todo esta hecho. (para mi eso es meditar)-
-Entonces no es malo olvidar-

-No cuando sirve para hacer las cosas mejor. Recuerdo cuando estaba esperando que mi hermana me ayudara con un dibujo, tú me dijiste que yo podía hacerlo y desde entonces lo intento, busco los colores, y todo me sale muy lindo-
Sus gesticulaciones, los ademanes me emocionan, me sorprenden y me dan alegría.
Le pregunto: -Vos sos un enanito ?? Como sabes tanto ??-
-Tía !!! Una vez me dijiste que hay que escuchar al niño interno !! Te olvidaste ?-
-Apaga tu televisor (callar), para escuchar y escribir (osar)-
-Tengo que transmutar- murmure…

-Esa si no la entiendo- respondió, y mi espíritu o niño interno, como a ella le gusta que lo llame, mueve amorosamente el lápiz plasmando lo aprendido…


Palabras que fluyen, información que llega, conclusiones que surgen…

Acontecimientos previstos e imprevistos surcan intempestivamente el territorio de la mente, de las emociones; surgiendo como consecuencia un torrente automático de acciones o una quietud indiferente y solitaria.
Osar es un despertar, un tintineo de campas de cristal que nos despega de la espera constante y absoluta, nos invita a olvidar…

Olvidar, soltar las amarras que nos une a lo viejo, a lo personal, a lo estático, embellecido con el perdón, con la aceptación, para formar parte de lo Divino, de lo Universal, del otro. Olvidando la espera, girar los ojos cansados de mirar hacia fuera para observar hacia adentro y generar desde allí la conciencia absoluta de saberme parte de un todo para pensar, sentir y actuar en consecuencia.


“PARA TRANSMUTAR NECESITAMOS DAR VUELTA NUESTRA PAGINA PERSONAL DE RECUERDOS, OLVIDAR SU CARÁCTER PARTICULAR Y ASI ASIMILARLOS A UN CONTEXTO MAS UNIVERSAL”

martes, 19 de enero de 2010

Juzgar



Constantemente vivimos opinando, justificando y buscando


el sentido a cada situacion, a esto lo conocemos como juzgar



Pero lo importante es darse cuenta que al juzgar realmente clasificamos una parte de nuestra comprension, ya que al juzgar automaticamente buscamos las diferencias entre lo que se juzga y nosotros, sin ver que lo que se juzga es simplemente nuestro reflejo, el reflejo que creamos constantemente en los demas a través de nuestro hábitos y conductas.

Solo aplicando las 10 palabras encontramos ese desenvolvimiento, ya que al lograr participar de manera asertiva y pasiva, obtenemos una retroalimentacion equilibrada, logrando no juzgar ni juzgarnos, si no comprender la situacion que nos encontramos y que puede vivir cada alma.


Es nuestra naturaleza como seres humanos juzgar; esto lo hacemos muchas veces de forma inconsciente y automática. Juzgamos como bueno todo aquello que nos ayuda a cubrir nuestras necesidades prioritarias y todas las cosas bellas que nos pasan y como malas lo que atenta contra ella o las situaciones adversas por las que pasamos.

Debemos dejar a un lado esta forma de mirar las situaciones ya que todas éstas por adversas que sean nos llenan de una gran sabiduría y enseñanza, en cambio si nos habituamos a vivir sólo las situaciones bellas nos habituaríamos a una realidad ficticia.

Como seres en desenvolvimiento espiritual tenemos que cambiar esta manera de ver y de vivir las situaciones, debemos tomar distancia con respecto a nuestra forma de vivir, sentir y pensar ya que lo que para nosotros puede ser bueno o beneficioso para otros puede ser malo o perjudicial, según nuestras culturas y creencias.

Por lo expuesto anteriormente debemos trabajar con el desapego. Desapeguémonos de esas vivencias que nos causan rabias y rencores para así conseguir nuestra libertad interior.