Callar es detener las palabras para escuchar lo que está en nuestro entorno, llámese los seres con que nos relacionamos, los sonidos de la naturaleza e incluso los sonidos de las actividades humanas como vehicular, industrial, laboral entre otros.
En ese relacionarnos con los otros seres, detener nuestras palabras nos permite dialogar, dándole espacio y tiempo de conversación a los seres. Permitimos una interrelación armoniosa donde se manifiestan necesidades y puntos de vista, que aunque en algún momento sean contrarias a las nuestras, tienen su valor. En ese dialogo se manifiestan soluciones e incluso se logra alcanzar niveles de mayor comprensión acerca de tema tratado, permitiendo relaciones de armonía, respecto y de participación, las cuales son tan necesarias e ideales en las comunicaciones humanas.
Al detener nuestras palabras al Callar, podemos identificar mejor lo que nos rodean, los componentes biológicos de la naturaleza, que nos llena de serenidad y nos aleja de las vibraciones negativas que ocasiona el estrés. Podemos a la vez integrarnos aún más a nuestro entorno como parte de nosotros, e incluso a darle también el valor que tienen dentro de nuestra malla de interrelaciones. Eso que no es tangible pero que existe! La vida tan llena de compromiso y de múltiples actividades no nos permite disfrutar de lo que nos rodea, tanto del componente biológico como animales, plantas sino el no biológico como lo mineral e incluso de las edificaciones y construcciones que rodean a una ciudad.
Callar es detener también nuestros pensamientos, que muchas veces son repetitivos de hechos vividos y que dan vuelta y vuelta y nos provoca estados de angustia sin ningún tipo de soluciones. Al detener nuestros pensamientos podemos ser selectivos de los mismos y fijar prioridades. Nos permite meditar, orar y reflexionar en búsqueda de acciones positivas para nuestra vida. Con esto reprogramamos nuestros pensamientos y por supuesto, nuestras acciones con una mejor visión de lo que realmente deseamos en nuestras vidas.
Por último, callar es darle paso a nuestra Divinidad ya que nos permite oírnos internamente, escuchar nuestra esencia, lo que nos habla nuestro cuerpo, nuestras células e incluso nuestro ADN. Damos espacio a reconocer nuestras vibraciones positivas para sentir el consuelo, el gozo y el arrobamiento al unirnos con la Divina Madre!! en ese callar nuestros pensamientos, sentimientos y palabras.
En el camino hacia el Ser,
El callar es una herramienta
silente de la mente,
voz de la consciencia y del corazón
El callar se vuelve un proceso consciente,
donde agudizamos los sentidos ordinarios
percibimos los sonidos del universo
y la sapiencia que es y existe
Callar es el acto donde
dejamos voluntariamente
el parloteo incesante de la mente
Es el díalogo con el Ser,
con la Divina Madre, con Dios
Silencio mental y verbal sin la deprimente
opción del grito, del alarido, del murmullo
Al callar la mente y disipar los latigos
verbales surge el respeto y el amor
por nosotros y por el prójimo
Silencio mudo de la mente
y oído de las melodias del universo
Busco el ansiado silencio a través de
la meditación para perderme, unirme
y arrobarme en la luz de la Divina Madre

