martes, 4 de agosto de 2009

El poder de la palabra



A través de la Palabra nos interrelacionamos entre los seres humanos con la finalidad de alcanzar mayores niveles de comprensión.

El poder de la Palabra se potencializa en los ejercicios de Dialogo, donde ante todo hay claridad de lo que se desea expresar, respeto por el que habla y la mente dispuesta a alcanzar un conocimiento, dado por la interrelación entre los seres.

La Palabra nos ayuda a expresar lo que sentimos y lo que deseamos hacer, pero también nos ayuda a conocer lo que siente y desean hacer los seres que están a nuestro alrededor. Visto así, la palabra no ayuda a ser incluyentes, tomando en consideración al otro ser.

El Poder de la Palabra esta en ella misma, un poder de conocer, de hablar, de enseñar, de orar, en fin es en el general un dar y recibir símbolos que se agrupan con la mejor intención de una interrelación positiva entre el hombre que esta en búsqueda de su desenvolvimiento.

De esta forma la Palabra transforma y modifica nuestra vida misma, expresando lo que realmente queremos expresar o ser…

Valoremos el Poder de la Palabra en el sentido de utilizarla para permitir un desenvolvimiento espiritual de nosotros mismos, en pro de lograr actitudes positivas de pensamientos, sentimientos y acciones.



La palabra tiene un gran poder, pero;


¿realmente lo conoces?




Si conocieramos el verdadero significado de las palabras,


nuestra comunicacion seria diferente, no solo seria hablar,


si no seria sintonizarse con el otro, logrando asi una union divina.







Las palabras tienen energia, esta se transmite


en el sentimiento que le entregamos en cada pensamiento,


en cada palabra.Siendo esta la manera mas simple de


participar y relacionarse con la vida.





A veces sin darnos cuenta hablamos por hablar,


no transmitimos nada, o no logramos expresarnos,


esto nos sucede por no conocer el valor de la palabra,


la vibracion que genera, la energia que transmite.




Nuestros cuerpos son receptores de energia, cada particula


de nuestro cuerpo recibe a cada momento vibraciones de energia,


esta transmitidas por pensamientos y sentimientos,


mayormente transmitidas por palabras, aprendamos a escuchar,


a escuchar lo justo y necesario, para asi aprender a vivir llenos


de energia que nos retroalimenta constantemente de


conocimientos y sentimientos divinos.





La palabra o el verbo crea puede dignificar y construir o destruir y maldecir.

El poder maravilloso de la palabra nos convierte en personas grandes de corazón, elocuentes, sabios, prudentes, sencillos, amorosos, seguros.

Descubrir el poder de la palabra nos permite decidir callar cuando debemos callar y hablar cuando es necesario hablar.

El silencio es la elocuencia de la sabiduria, es tan importante callar para no herir suceptibilidades para no levantar falsos testimonios, calumniar o hacer criticas mal sanas. Como hablar en el momento oportuno para evitar males peores; aconsejar, orientar, dirigir y/o coordinar.

El hablar pausado, sosegado, nos invita al sociego, a la paz, es simbolo de coraje, seguridad, armonia, es una actitud de participación, de apertura, coherencia e inclusión. Gritar, bociferar, denota miedo, poroduce cansancio, fatiga, desgaste energético, físico y emocional.

Corregir los comportamientos inadecuados nos lleva a la paz que se construye con el corazón y la palabra tranquila del hombre.



Si supiera el poder de la palabra,
Seria más cuidadosa;
Pensaría antes de hablar,
Menos impulsiva y más responsable.
Me pondría en el lugar del que recibe
Y sin dejar de ser sincera y transparente,
Seria generosa en el respeto.

Si supiera el poder de la palabra
No pospondría un segundo el decir:
“Te quiero”,”perdón”, “te escucho”
“Muchas gracias”;

Si supiera el poder sanador de la palabra,
Utilizaría la mejor medicina.

Si supiera el poder destructor de la palabra,
Me refugiaría en el silencio
Para encontrar la palabra exacta
Que me permita sanar, fortalecer,
Crecer en la comunicación
pura y responsable.



La palabra es una fuente de energía muy poderosa, así se manifiesta en la Biblia “todo pasará, más tu palabra no pasará”.



Cuando usamos las palabras para expresar nuestros verdaderos pensamientos y sentimientos estamos dándole vida a una gran fuente de energía y ésta puede manifestarse de forma positiva o negativa. Es por esta razón que debemos ser muy cautos a la hora de expresarnos ya que ese poder de la palabra puede llevar a otros a que abran su corazón y trabajen con su desenvolvimiento o por el contrario resistirse a abrir su puerta a lo divino.

Expresemos cada día a través de la palabra nuestro agradecimiento a la Divina Madre por tantas bendiciones, expresémosle a nuestros amigos y familiares cuanto los queremos.
Podemos expresar afirmaciones positivas que generarán un cambio en nuestro cuerpo, nuestro ser y nuestro entorno.

viernes, 31 de julio de 2009

El silencio



El silencio es un hábito que debemos ir cultivando y canalizando poco a poco. No es solamente silencio exterior sino también el silencio interior.

Este proceso debe irse dando poco a poco ya que en un primer momento resulta un poco dificil y abrumador, pero en el mismo momento que aprendemos a hacer silencio también aprendemos a escuchar.

Hagamos silencio cuando no podemos dominar nuestros impulsos, sentimientos y pensamientos, hagámoslo como un ejercicio conciente y poco a poco se irá internalizando y formará parte de nuestro modo de vida
.




Solo vivamos el silencio! vivamos esa renuncia a lo que llamamos vida!


Solo viviendo el silencio tocamos eso que anhelamos vivir, como el amor, la felicidad, la conciencia espiritual que esta dentro de nosotros pero que a veces no escuchamos!


Solo callando y escuchando, solo haciendo un silencio interior, logramos escuchar lo que necesitamos, esa voz divina que nos guia!



Alguna vez has permanecido en silencio por tan solo 15 minutos.
El silencio no es solo verbal lo es también mental.


Si te conviertes en un observador de ti mísmo, te darás cuenta que siempre conversamos, aún estando solos.

Esta reflexión no lleva a la siguiente conclusión, desconocemos ¿qué es el silencio? Nuestra mente nos agobia con el constante parloteo.


Quieres aprender a silenciar tu mente, basta sentarte en un comodo sillón o adquirir cualquier otra posición asanica, relaje su cuerpo, concentre su mente en un punto determinado sin distracciones de ningún tipo, mantenga fija la mente en ese punto y si viene algún pensamiento, desechelo y continue fija su mente en el punto.

Así lograrás descubrir el sin número de pensamientos que pasan por tu mente.
El tiempo ideal para el ejercicio es una hora, inicialmente hazlo 15 minutos, hasta que logres disciplinar el cuerpo y la mente, vaya incrementando el tiempo hasta alcanzar la hora.
Y llegará el momento que silencies tu mente.


Imaginemos un mundo sin ruidos, altavoz, escándalos, gritos en las calles de nuestra ciudad.
Existe una premisa antigua que dice: "Nuestro mundo exterior es el reflejo de lo llevamos interiormente por adentro"







Silencia tu mente,
Trata los pensamientos como nubes,
Y déjalos pasar.
Transforma tu mente y tu alma
En un limpio cielo azul profundo y transparente.

Que la respiración te lleve al espacio infinito
De plenitud, armonía y confianza,
Donde fortalecemos la unión con lo Divino.

En donde los ruidos externos se disuelven,
Y los recursos internos fluyen como manantial
De frescas aguas cristalinas.



En el Silencio me detengo y encuentro mi esencia Divina
Y puedo meditar sobre mis acciones diarias y sobre mis propósitos

En el Silencio me relajo y encuentro mi paz
Y puedo conocer mis fortalezas y debilidades

En el Silencio escucho mi voz interior
Y puedo saber que debo transmutar en mis acciones diarias

En el Silencio medito sobre mi vida misma
Y encuentro respuestas y soluciones en positivo

En el Silencio oigo mi respiración
Y reconozco que tengo vida y la agradezco

En el Silencio me conecto con la Divinidad
Y mantengo esa conexión en un arrobamiento

martes, 21 de julio de 2009

La Ofrenda



Ofrendar es un acto de agradecimiento en un sentido, ya que nos permite ofrecer nuestros actos con humildad a lo Divino. Nos libera del materialismo no solo de las cosas, sino de los actos mismos, permitiéndonos vivir con simplicidad.

Ofrendar es un acto de libertad interior en otro sentido, ya que es un ejercicio que a la larga nos hace más conscientes, despojándonos del egoísmo en todos los actos de nuestra vida y permitiendo que seamos más participativos e incluyentes.

Ofrendar es un acto de sacrificio visto como la ofrenda misma, no como un acto de angustia ni dolor, sino de alegría de vida, en donde ofrendamos algo de nosotros para liberarnos y permitir que se descubran las miles de posibilidades del alma.

Al Ofrendar en nuestra vida diaria, estamos dándonos cada día con responsabilidad y coherencia con nuestro entorno, permitiendo el feedback o retroalimentación de lo maravilloso que trae consigo el transitar por este mundo. Ofrendamos lo que nos gusta o lo que no nos gusta. Por eso nos liberamos.

Atrevámonos a ofrendar nuestros actos diarios y encontraremos más conexión con nuestra esencia Divina!!!



Ofrendarse es darse sin esperar nada a cambio, es una entrega total que nos llena de una profunda sensación de unión con lo Divino.

La ofrenda es el amor materializado en acción.

Cuando nos entregamos de corazón y con Amor entonces sentimos un gran regocijo en todo nuestro Ser.

Nos ofrendamos cuando damos las gracias por el nuevo día, cuando nos entregamos a otros Seres, cuando ayudamos al prójimo, cuando hacemos silencio y escuchamos.

Cuando nos ofrendamos con Amor puro activamos a nuestro alrededor una energía positiva que llega y envuelve a otros Seres.




Si queremos hacer que nuestra estadía en este planeta se convierta en placentera, debemos dedicar cada acto de nosotros, convirtiendo los instantes en un eterno ahora, manteniéndonos en el aquí y en el ahora, en el presente.




Transformando y extrayendo de las dificultades una enseñanza, viendo el lado positivo en todos los sucesos. La habilidad esta en ver que en todos los eventos hay una oportunidad. Iniciemos el día brindando una oración, y durante el día cambiemos nuestro dolor de muela por el dolor de todos los seres humanos que soportan enfermedades terminales. Transformando la desesperación por la tranquilidad. Las maldiciones por bendiciones. La euforia por la sonrisa de un niño. La angustia por el sosiego. La guerra por la formación de ejércitos de paz en nuestra comunidad. El odio por un acto de amor. La rabia silenciando la mente y el corazón.






Divina Madre...
Divina Madre...
Divina Madre...

Te entrego mi dolor,
te ofrezco mi fortaleza.

Te brindo el camino,
mis pasos,
el cansancio y el entusiasmo;


La meta alcanzada,
los proyectos iniciados
y los sueños postergados...

La libertad deseada,
La paz alcanzada,

La chispa que avivas,
que humilde y sostenida,
albergo en mi alma.


domingo, 12 de julio de 2009

La Obediencia



LA OBEDENCIA


Oh! Tibia Obediencia, ven a mi
Envuelve en tus alas de humildad
para que mis pasos sean los tuyos


Oh! Real Obediencia, ven a mi
Lléname de tu rocío de voluntad
para que mis gestos sean los tuyos


Oh! Hermosa Obediencia, ven a mi
Muéstrame tus colores de consciencia
para que mis palabras sean las tuyas


Oh! Divina Obediencia, ven a mi
Enséñame tu grandeza de corazón
para que mis acciones sean las tuyas




Desde que somos niños nos repetian a cada momento que debiamos obedecer a mamá, a papá, a nuestros abuelos y demas personas. Cuando no obedeciamos nos castigaban de una u otra forma.



Ahora en el camino cuando se nos presente esta palabra: Obedecer, retumba y choca en nuestra mente y ponemos resistencia. No nos damos cuenta que en la vida diaria muchas situaciones a las que nos exponemos llevan implicita la obediencia.



Obedecemos a las leyes de Dios, obedecemos a las leyes de transito, obedecemos a nuestra sociedad.

Asi nos damos cuenta que la obediencia es transitar por un recto camino. Obedecemos cuando hacemos algo y sentimos que hemos puesto en ello todo nuestro amor, obedecemos cuando ayudamos a otros, cuando nos damos , sin pedir nada a cambio.


Recuerdo que muchas veces nos dijeron en el camino: "El que obedece no se equivoca", y esta frase está llena de una gran sabiduría. El que obedece y va haciendo realmente lo que le dicta el corazón y la razón está muy lejos de fallar.



Cuando obedecemos estamos trabajando en nuestro crecimiento interior y de esta forma fortalecemos nuestro estado de conciencia.






Talento maravilloso del que Ama
Cualidad eminente del virtuoso
Cumplir lo que nos ordenan, sin resistir
Coherencia entre la intención y la actitud
Escuchar con atención lo que nos ordenan, sin objetar
Respuesta primigenia sin raciocinio que damos al recibir un mensaje
Acatar lo anunciado, sin la deprimente opción del intelecto
Descubrir los vicios psicológicos que enturbian la obediencia.





"Obedecer nos lleva a situaciones que no imaginamos"




Trabajemos la obediencia para que esta se transforme en una actitud comprometida de colaboración y participación.



Para sentirla no como una obligación sino como un estilo de vida que enriquezca y fortalezca las buenas relaciones de manera productiva, constructiva y equilibrada.
Para nuestra evolución, la social y la universal.