martes, 5 de abril de 2011

Las Elecciones



Cuando era niña, la elección más importante y difícil era, al terminar mis tareas, cual abuela visitaría esa tarde. Aunque en ocasiones no lo dudaba, había algo que hacía que la decisión fuese inmediata. Lo cierto es que una vez claro el destino, el camino era casi de automático.

Cada una de ellas tenía personalidad diferenente, gustos diferentes, pero algo en común, nos amábamos tanto, que el tiempo compartido pasaba volando.

En cada uno de los encuentros aprendíamos algo nuevo, yo le contaba lo que había visto en el colegio, o que libro estaba leyendo; abuela Elvira siempre me ponía al tanto de algún programa de televisión(su televisor era uno de los pocos que había en el pueblo en esa época), de algo que había sucedido en el pueblo ( estaba al tanto de todo, teníamos un negocio por donde pasaba toda la mundo), recogíamos flores de su jardín, limpiábamos las jaulas de los canarios, íbamos a la cancha de futbol a ver jugar a mi papá. Me encantaba comer sus guisos, platos que no existían en mi casa por ser, según mi mamá, demaciado pesado para el estómago.

Con "La Cocó" conversábamos muchísimo, me contaba historias de su niñez mientras me enseñaba a tejer, a bordar o a ordeñar, (por más entretenida que estuviese la historia no perdía de vista mi trabajo). También me fascinaba ir a su granjita donde los olores de las hierbas medicinales me hacían inspirar profunnnndamente y no sé qué secretos tenían que la felicidad agolpaba mi corazón cada vez que lo percibía (aun ahora se repite); de ahí pasábamos a visitar las vacas proveedoras de la leche de nuestros desayunos, en luna llena recitábamos un versito en agradecimiento a la tierra, mirando el cielo colmado de estrellas (No hay luna llena que no recuerde aquel ritual).
Era una elección difícil la que se me presentaban todas las tarde!!!... o no??.
Esa" dificultad" la disfrute por años, luego vino la elección de la carrera, la fecha de la boda, el nombre de los hijos, el quedarse o partir lejos, muy lejos...

Y entre una elección y otra miles de pequeñas decisiones vamos creando y recreando nuestras vidas. Esa vida que es como el camino hacia la casa de la Abu, dinámica, rítmica, emocionante, en constante relación con los sueños, con los propósitos, con las relaciones que elegimos minuto a minuto.

Cada paso una elección, consiente o inconsciente; responsable o no,... una elección. Un maravilloso y desafiante compromiso que el libre albedrio entrega a cada ser humano individual, sin excepción, con total libertad.

Libertad que nos hace responsables de ellas y de sus consecuencias, pues todo lo que se elige ejerce un efecto en nosotros y en los demás.

- Ya me había casado, vivíamos en Mendoza, y nos trasladaron a Rio Negro. Elegimos aceptar porque era una buena posibilidad para la familia que estaba creciendo ( mi barriga era como un barril de 50 litros,..Perdón.. de cinco meses), pasé por la casa de Cocó a despedirme y mi corazón se partía al abrazar a la abuela; su corazón latía fuertemente, me tomo de la mano, me llevo a los sillones del patio, donde compartimos tannntas conversaciones.

 Me miró con aquellos increíbles y transparentes ojos verde y me dijo: "Cada día, en todo momento tu puedes escoger que emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás en tí hasta decidas cambiarlo. Es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices; de crecer o quedarnos estancados; de germinar, dar frutos y hacer que nuestro paso por la vida haga la diferencia. Nosotros hemos compartido tantos momentos maravillosos, tú le distes luz a mi vida, nos hemos amada tanto, tanto.

 Ahora es tiempo de crecer, de conocer, de crear y de volver, como siempre, a contarnos nuestras propias experiencias. Porque cuando tú creces todos crecemos, cuanto tú eres feliz, todos lo somos. Recuerda lo que leímos alguna vez ( lo repitió lentamente): Los pensamientos de las personas guiaran al mundo hacia la paz, sin excepción, en la medida que sus elecciones sean en paz y de paz. La paz está en tu corazón, yo estoy en él, tú estás en el de todos nosotros... Y concluyó : Si las elecciones son transitoriamente dolorosas como esta separación, entreguémosela a Dios para la evolución del universo."

El tiempo ha pasado, he elegido en todo este tiempo tomar de ustedes lo mejor.
Elijo contemplar el cielo y sentirme parte de este perfecto y maravilloso universo, con los beneficios y responsabilidades.

Elijo evolucionar, aunque eso signifique equivocarme y empezar de nuevo.
"NUESTRA ELECCIÓN FUNDAMENTAL ES QUE HACER CON NUESTRA VIDA".
 

martes, 29 de marzo de 2011

El Aborrecimiento



Si buscamos el significado de “Aborrecimiento” nos encontraremos con múltiples definiciones, pero en forma muy concreta se refiere al Rechazo y antipatía hacia una persona o cosa. Es un sentimiento que conduce al individuo a una fuerte oposición contra su objeto de esta intensa aversión, que puede ser un pensamiento, sentimiento o acción.

El aborrecimiento pudiera tener varias tonalidades según la causa que lo produce y cuanto daño le produce al ser que siente ese sentimiento de aborrecimiento. Podemos decir que el aborrecimiento es un sentimiento producto de algo que nos molesta y que queremos transformar, y esta comprometido con nuestras emociones.

Las emociones forman parte integral de la personalidad humana y pueden motivarnos a tener pensamientos, sentimientos o acciones positivas o de bien o todo lo contrario, negativas. Las emociones negativas nos conducen en un estado de dolor, angustia, rabia e inconformidad con nosotros mismos e incluso nos puede traer dificultades con quienes nos relacionamos. Si reflexionamos y reconocemos que estos sentimientos o emociones negativas no atrasan en nuestro desenvolmiento como seres espirituales, entonces hay que transformarlos o trasmutarlos. Este cambio debe venir primero en nuestra mente productora de sensaciones y acciones. Lo primero es detenernos a pensar en aquellos sentimientos negativos o características personales que nos resultan indeseables como por ejemplo la envidia, el rencor, la ira, los celos, maledicencia, malicia, desprecio, apatía, irresponsabilidad, terquedad, impaciencia, intolerancia, entre otras, que elevan a nuestro “YO” por encima de la esencia espiritual que todos tenemos.

El cambio vendría con ejercicios mentales donde primero debemos reconocer el sentimiento negativo que se tiene y luego generar, con un cambio de actitud producto de una meditación consecuente, estados emocionales positivos como validación, compasión, tolerancia, humildad, paciencia, interés, responsabilidad, inclusión, entre otras. Es un acto de renuncia a ese sentimiento que nos aleja de una relación armónica con la Divina Madre, con los seres que están a nuestro alrededor y con la misma naturaleza. Esta renuncia nos conduce a estados de felicidad donde hay miles de posibilidades!!!

Debemos estar atentos con nuestras emociones negativas para que no manejen nuestras relaciones. Hay que revisarlos o pasarlos por el tamiz de nuestra reflexión, tomando consciencia de las transformaciones que se deben hacer para conectarse con vibraciones de energía positiva.

No es cierto que no podemos cambiar! Si es posible hacer cambios de nuestras emociones negativas con ese deseo interior de relacionarnos mejor con nosotros mismos y con nuestros semejantes. Todo lo que nos sucede lo podemos modificar y podemos entrenarnos cada día para que nuestras acciones o respuestas estén acorde con nuestra esencia Divina!
Aborrezcamos las emociones negativas, desestructurandolos o reformulándolos por aquellos positivos que contribuyan a desenvolvernos mejor en esta vida en relación.

lunes, 28 de marzo de 2011

Bienvenida a nuevos integrantes




Almas que se elevan,
Almas que iluminan,
Que crecen,
Transforman, contagian.
Se comprometen.
Danzan, despidiendo
El exquisito aroma
De lo Divino.

Bienvenidos
 Zulangel, Zulay y Marcos
 a este desafío que es crecer, amar y compartir.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El respeto a la naturaleza



El significado del respeto implica atención, consideración, reconocimiento, aceptación, aprecio, valorar las cualidades y derechos individuales y de la sociedad, obedeciendo normas morales y éticas.

Es muy importante fomentar desde muy pequeños el amor y el respeto hacia la naturaleza, aprender a interactuar con nuestro entorno, con las plantas, los árboles, los animales, las flores... No solo es respetar el entorno donde vivimos sino conservar la pureza, la belleza de los recursos que nos provee la Madre Tierra.

El respeto por la naturaleza nace de la actitud individual de cada persona. Podemos observar que cada día nos aislamos más de los problemas reales que están latentes debido a intereses por temas tales como la tecnología, la moda, los carros. Existen otros factores de poca importancia para la mayoría de la humanidad o solo por ignorancia de nosotros mismos como la deforestación, los accidentes petroleros, entre otros agentes que contaminan y ponen en riesgo el ecosistema completo, es evidente que nos encontramos en crisis ecológica.

No solo debemos tomar conciencia de nuestros actos diariamente o de fomentar conciencia con nuestros familiares, amigos, vecinos; sino cultivar la semilla de la conciencia individual en nosotros mismos; porque de nada sirve que le digamos a los demás que lo hagan sin ponerlo en práctica, ej. Al establecer otro estilo de vida, damos cuenta de lo que consumimos y desechamos.

Al trabajar con la mística del corazón, responsablemente comenzamos a atender las necesidades de la naturaleza con el fin de preservarla, amarla, cuidarla, quererla y protegerla, renaciendo en nosotros una relación armónica con todos los seres vivos de la Tierra, que nos lleva a una convivencia y un acercamiento a lo Divino.

“Respetar la naturaleza es cuestión de supervivencia