martes, 14 de diciembre de 2010

El sentido que le doy a mi vida


“Sea su primer acto despertar una fervorosa elevación del pensamiento a lo Divino, procuren luego distribuir su tiempo de tal modo que puedan dedicarse ampliamente al desenvolvimiento de la vida espiritual atreves del cumplimiento responsable de sus obligaciones diarias y de las prácticas ascéticas recomendadas en este método.”

En la búsqueda personal de la paz interior, del equilibrio. En el deseo de integración de algún modo positivo a la sociedad, en la intensión de querer dar un valor agregado a la existencia el ser necesita un camino, una guía que lo ayude a no quedarse solo en la intensión.
Tener un método que nos ayude a encontrar el camino, con herramientas que nos facilite la conexión con lo divino y nuestra manera de pensar, sentir y actuar nos fortalece el entusiasmo y compromiso.

Meditar, detenernos, observarse, observar el entorno permite ser objetivos, y a medida que esa contemplación se hace diaria y metódica, la actitud, el pensamiento y el sentimiento se unen de manera amorosa, compasiva y efectiva.

Sin duda no elimina momentos de desolación, de ira, de confusión, de dolor que aparecen en el transitar de la existencia, sino que ayuda a observar, a trascenderlos para poder salir fortalecidos de esas experiencias. Los hechos suceden, es la actitud frente a los sucesos lo que va transformándose.

Una vida comprometida requiere hábitos, disciplina, renuncia, que permite sentir y vivir en un estado de libertad y serenidad tal, que una vez reorganizada la manera de desarrollar la conciencia, esta se expande, vibra en la realidad que se desarrolla aportando ese trabajo interior que hemos desarrollado.

La meditación diaria permite observar, darle dirección, riqueza y sentido a mi vida.
Al viajar, saber dónde queremos ir, llevar el mapa de ruta, avanzar chequeando el camino nos permite avanzar serenos, disfrutar el camino, relacionarnos con empatía con los demás, aprender, compartir la experiencia del camino recorrido.

El sentido que le doy a este paseo por la vida, no es otro que el que deseo de mantener la unión con lo Divino, mediante la meditación diaria, la oración, dirigir mis energías en dirección y unión a la gran corriente, la apertura de conciencia, el amor compasivo, trabajar con egoencia. Trabajar, trabajar, trabajar. No hay nada más maravilloso que sabernos chispa divina, que de errores también se aprende, que debemos amarnos, comprendernos, perdonarnos y motivarnos a crecer, ayudar y contribuir al amor universal.

Cada mañana nos trae una bendición escondida, que solo sirve para ese día, y que no puede ser ni guardada ni desaprovechada. Si no usas ese milagro hoy, se perderá.
Y tú, que sentido le das a tu vida???.

martes, 7 de diciembre de 2010

¿Cómo transformo mis pensamientos?



¿Queremos verdaderamente cambiar?
¿Por qué? ¿Para qué?

“Este querer cambiar” es una actitud fundamental que define nuestro orden de prioridades la orientación que llevan todos nuestros esfuerzos
Querer cambiar es la base y el cimiento de una transformación real


Cuando queremos: bienes materiales, conocimientos, prestigio, dinero, poder, nos ponemos en pies de lucha y el cambio se traduce en términos cuantitativos, cada conquista nos enriquece, cada fracaso es una pérdida


Cuando la transformación es a nivel de pensamientos “Generamos pensamientos positivos aunque nos tiente el impulso destructivo de criticar”, es una transformación a nivel del ser, es un modo de vida que abarca nuevas acciones y relaciones


Se abre una nueva percepción de nosotros mismos, en lo cotidiano, vivimos explorando nuestros pensamientos donde se prueba y experimenta un pensamiento más elevado, rompiendo los viejos moldes y ganando libertad, coherencia, armonía y mesura


Comenzamos a reconocer nuestras capacidades, características, potencialidades, limitaciones y fortalezas. Sabemos que no somos “perfectos”, conocernos a nosotros mismos es nuestra prioridad


Nos transformamos en seres humanos capaces de crecer y desenvolvernos. El trabajo interior, implica, el recorrido interior de cada persona, se revela la más profunda intención de transformarnos ¿hacia donde queremos ir?


La vida diaria es el medio para nuestro desenvolvimiento espiritual


martes, 30 de noviembre de 2010

Las infinitas posibilidades



A través del tiempo he aprendido que tengo infinitas posibilidades para mi crecimiento personal, espiritual y profesional


Tenemos muchos caminos para escoger, está en nosotros desarrollar nuestra capacidad de observar y de discernir lo que es mejor tanto para nosotros como para los seres que conviven a diaro con nosotros y hasta aquellos que ni siquiera conocemos


Debemos trabajar constantemente con nosotros mismos para desarrollar un amplio estado de conciencia y así estar atentos a ese abanico de posibilidades que se presentan para tomar una u otra decisión.


De esta manera cuando tengamos alguna duda sentémonos a analizar, a meditar, a escribir los pro y los contra de nuestras decisiones para que sean las correctas y si nos equivocamos, recapitular y volver sobre esa misma decisión y si tenemos que admitir que no fue la mas acorde, emprender el camino para enmendar el error.


Pídamos a la Divina Madre, siempre que debamos tomar una decisión para que ella con su fuerza y su presencia nos asista y nos conduzca por el camino más asertivo

sábado, 27 de noviembre de 2010

Las Expresiones Virtuosas

Ante todo definamos la “virtud”! una cualidad que le permite al ser humano tomar decisiones y actuar correctamente, centrado en las buenas acciones que contribuyan a dar una solución al ser mismo y a terceros. El filósofo griego Aristóteles afirmaba que el "hombre virtuoso es aquel que hace del bien, una necesidad imprescindible, que pone su felicidad en el bien." El ser humano al adquirir o incorporar hábitos del bien, va manifestando en su vida su amor al bien.

Se dice que la virtud es el resultado de una acción consciente, iluminada por la inteligencia y resultante de una voluntad determinada al obrar siempre bien y amparada por el sentimiento que le propicia cooperación para su cumplimiento, pero además de eso tiene el elemento espiritual, lo que nos mueve desde nuestro corazón.

Las expresiones virtuosas surgen primero por una convicción de nuestra naturaleza espiritual, de reconocernos interiormente sobre nuestras cualidades y nuestros buenos propósitos que muchos llamamos “nuestra esencia”. Luego este contenido, por decirlo así, lo proyectamos en función de lograr siempre en nuestras relaciones interpersonales, con la naturaleza y entorno social, una armonía y respeto.

Pero también en esas expresiones virtuosas están presente nuestras creencias, que se han ido formando dentro del ser, según nuestras experiencias o conocimiento adquirido, en ese transitar de vida, y que han pasado por filtros, reconociendo y aceptando aquellas que nos mantienen centrados en acciones del bien. Acá es muy importante resaltar el estado de consciencia que tengamos y nuestra intención, donde podemos elegir caminos de inclusión y participación en lugar de egoísmo y actuaciones malsanas.

En los contextos sociales, se presentan muchos tipos de manifestaciones, con diversas tonalidades que nos pueden influenciar o no en nuestro modo de actuar. La diferencia esta en nuestras decisiones o convicciones. Al trabajar interiormente con nuestro ser en función de nuestro desenvolmiento espiritual, logramos conducirnos en un modo de vida, donde nos vemos parte de un todo que es el mundo, con experiencias transformadoras y conscientes.

Dentro de la sociedad se presentan virtudes tales como creatividad, rigor intelectual, honestidad, busca por la verdad. En general podemos decir que hay virtudes intelectuales y morales. Las primeras actúan para el perfeccionamiento de la inteligencia y las segundas, para trabajar en favor de la voluntad, del sentimiento y demás tendencias. La virtud intelectual busca la verdad, mediante el estudio, la reflexión, la atención, que fortalecen la mente. La virtud moral a su vez se presenta en cuatro clases de virtudes esenciales conocidas desde la antigüedad como la prudencia, templanza, justicia y fortaleza.

No olvidemos las virtudes que emanan de nuestra esencia, de nuestro amor interior, que se van expresando por la voluntad de querer relacionarnos con egoencia, es decir, con inclusión participativa. De esta forma, hablamos de la fe, la esperanza y la caridad, la humildad, el perdón, la paciencia, la abnegación, el sacrificio, la comprensión y la renuncia. Estas expresiones virtuosas le dan brillo a nuestra vida y potencializan las intelectuales y morales.

Una forma de mantenernos en esa actitud del bien, sería meditar sobre nuestros actos a realizar, generando las transformaciones de pensamientos, actos y sentimientos, y expresando nuestra voluntad de querer hacerlo. También nos podemos ayudar con reflexiones diaria, repasando antes de acostarnos, todos nuestros actos para verificar en cuáles no fueron correctos y así poder corregirlos al día siguiente.

Adquirimos hábitos que nos inclinen moralmente a una constante acción del bien, y que fortalezca nuestro ser, sosteniendo nuestras expresiones virtuosas. Ellas propician, una vida noble y digna que a su vez cambia las asperezas de nuestro proceso evolutivo y nos llena de alegrías al superarlas.